Antonio Espinosa... fundador de AUARA, la startup que lleva agua potable a personas que no la tienen

Fecha de publicación: 22/03/2017

Antonio Espinosa... fundador de AUARA, la startup que lleva agua potable a personas que no la tienen

Antonio Espinosa, fundador y CEO de AUARA

 

AUARA es una startup que invierte el 100% de sus dividendos en llevar agua potable a personas que no la tienen, y que además fabrica sus botellas con un 100% de plástico reciclado R-Pet.

 

AUARA es un agua de mineral natural proveniente del manantial Carrizal II, en León. Su extracción de los acuíferos y manantiales se controla de forma estricta, comprobando la reposición natural del agua para evitar el agotamiento de los recursos naturales. Su composición mineral posee unas características propias y estables que se conservan intactas, gracias al origen subterráneo del agua. Además, el agua no es sometida a ningún tipo de tratamiento químico ni térmico, es totalmente natural. El agua de AUARA es alcalina, de mineralización débil, recomendada por expertos para la elaboración de alimentos infantiles, e indicada para dietas pobres en sal. 

 

El equipo de AUARA ha desarrollado las primeras botellas de agua en Europa fabricadas con 100 % de plástico reciclado R-Pet.

Además, el diseño de la botella ha tenido en consideración la búsqueda de la eficiencia del cubicaje para optimizar el transporte. El resultado es hasta un 20 % más de botellas por palet que un formato tradicional. Para poder llegar a todo tipo de consumidores, las botellas de AUARA cuentan con un sistema braile de lectura para personas con visibilidad reducida.

 

Entrevistamos a Antonio Espinosa, fundador y CE de AUARA

 

¿Quién es Antonio Espinosa?

Soy un arquitecto de 26 años, trabajo en AUARA y tengo la suerte de vivir rodeado de personas increíbles, tanto en el ámbito personal como en el trabajo. También tengo la suerte de haber podido viajar a lugares en los que he conocido a gente espectacular que hace cosas espectaculares por los demás. Supongo que soy una persona que busca la verdad y la felicidad, como todas.

 

¿Quién quieres llegar a ser?

Me gustaría llegar a ser una persona que ha encontrado la felicidad trabajando por los demás. Me gustaría ser un tío sincero, sencillo y humilde, porque son las cualidades que más valoro de la gente. Y que el día que me vaya al hoyo, haya dejado un buen rastro de amor por el camino.

 

¿Cuándo y por qué decidiste emprender?

Fue hace unos 3 años. Después de algunas experiencias de voluntariado en Perú y en Camboya, donde descubrí la labor de varios misioneros, entre 2012 y 2014 trabajé de voluntario con una ONG madrileña llamada Amigos de Silva en la construcción de un hospital en la región de Afar, yendo y viniendo en distintos periodos cuando la universidad me lo permitía. Sobre todo allí fue donde conocí de primera mano la realidad de personas que viven sin acceso a agua potable. Muchos de los problemas por los que la gente venía al hospital que estábamos construyendo tenían relación con el agua (niños con enfermedades estomacales por beber agua sucia, niños malnutridos por falta de lluvias, gente con gangrenas por falta de agua para lavarse las heridas…).

Después de mi estancia más larga en Afar, volví a finales de 2013 a Madrid con la idea de desarrollar proyectos basados en el agua, y un día tomando unas cervezas con mi amigo del colegio, Pablo Urbano, empezamos a hablar del tema y de su experiencia como voluntario en una empresa social. De repente, decidimos que teníamos que montar una empresa social que se dedicara a llevar agua potable a personas desfavorecidas. Decidimos emprender porque creíamos que era la mejor forma de luchar contra un problema que habíamos conocido.

 

¿Dónde y cómo fue tu ynicio como emprendedor?

Empezamos en Madrid, en nuestras casas, y en seguida fuimos a hablarle del proyecto a Luis de Sande, un amigo de mi padre experto en startups. Queríamos que nos orientase, pero en lugar de quedarse ahí se sumó al proyecto y montamos un pequeño equipo de 3 personas con el que empezamos a trabajar, y que seguimos al pie del cañón.

 

Según tu experiencia, ¿es fácil emprender en España?

No. No es nada fácil emprender, no sé si sólo en España o en general, pero el emprendimiento es un camino bastante duro que quizás esté un poco idealizado desde fuera. Parece que hay como una especie de “burbuja” de emprendimiento, que todos tenemos que montar una “startup”, y por un lado creo que es un movimiento positivo porque emprender es una de las mejores maneras de dinamizar una economía y mejorar el mundo, pero por otro es importante saber que no es una salida fácil a otras opciones, sino una decisión que implica una serie de renuncias importantes y para la que hay que prepararse bien.

 

¿Qué consejo darías a las personas que quieren emprender?

Que lo hagan con un “por qué”. Que tengan un proyecto que realmente les apasione y que sea la fuerza que les mueva en todos esos días en los que un emprendedor se ve en un precipicio y empieza a pensar cosas como: “con lo tranquilo que yo estaría trabajando en X empresa”. La vida del emprendedor es como una montaña rusa. Un día eres muy parecido a Elon Musk y al día siguiente parece que todo está arruinado. Hay que saber vivir en un ecosistema muy cambiante, hay que aprender a llevar bien la volatilidad. Y cuando tienes una razón de peso para emprender (más allá de ganar dinero, no tener jefe, etc.), tienes la herramienta que necesitas para levantarte de todas las caídas y poder seguir adelante.

 

¿Crees que existe una fórmula para el proyecto ideal? Si es que sí, ¿cuál es? :)

No existe esa fórmula perfecta, pero sí fórmulas que pueden ayudar. El problema es que si las hubiéramos seguido nunca habríamos montado Auara, porque a priori era un suicidio. Un mercado muy maduro, un sector híper competitivo, un producto con muy poco margen, un entorno en el que innovar es muy complicado…

Por eso creo que la fórmula más importante es tener un “por qué” que supere todas esas barreras. El resto de fórmulas también son importantes, y seguro que ahorran disgustos, estrés y riesgo, pero sin la fórmula fundamental sólo hay un plan de negocio bien pensado, es decir, casi nada.

 

Como emprendedor, ¿qué tres cosas crees que son las más importantes para emprender?

(Perdón por ser pesado) Emprender en algo que te apasione de verdad.

La humildad. Tener capacidad de aprender todos los días, hablar de tu proyecto sin pensar que tu vecino te lo va a copiar, sino tratando de recoger todo el feedback posible.

Y tener una situación personal que te permita meterte en una aventura como emprender. La realidad es que es un camino muy duro en el que uno no puede esperar cobrar un buen sueldo rápidamente, en el que es muy difícil gestionar el tiempo personal, en el que hay que hacer muchas renuncias. Por eso es importante contar con la capacidad personal de afrontarlo.

 

¿Qué piensas de la tecnología del presente?

¿En general? Creo que es una pasada. Estamos incorporando a nuestra vida diaria de una forma muy natural un montón de cosas que hace pocos años parecían ciencia ficción, y que hace siglos parecerían magia. Y no somos muy conscientes. En 10 o 15 años hemos cambiado completamente nuestros hábitos sin darnos mucha cuenta, y me imagino que en los próximos 10 el cambio será aún mayor. Me parece que la tecnología nos está dando oportunidades únicas en la historia, pero quizás haría falta un poco más de reflexión al respecto para valorar cuáles son los límites que deberíamos establecer para que no termine volviéndose en nuestra contra. No hablo de que las máquinas nos dominen, sino de que no perdamos nuestra identidad, nuestro contacto con la naturaleza, nuestra humanidad… Perdón, me estoy poniendo muy filosófico.

 

¿Y cómo te imaginas la tecnología del futuro?

A veces me da cierto miedo, aunque esto no hace que prefiera el estancamiento. Sé que es un movimiento imparable que nos va a ayudar de formas inimaginables en el campo de la salud o en el de la conservación medioambiental, pero tenemos que tener mucho cuidado con las capacidades negativas que va a generar también. Y de nuevo no hablo de bombas atómicas, sino de cómo vivimos nuestra vida cotidiana.

 

Dinos algo sobre tu niñez…

Nací en Sevilla, aunque nunca viví allí. Entre los 5 y los 10 viví en Bolivia y en Brasil, y creo que fue una experiencia que de alguna forma me influyó, aunque no recuerdo cosas demasiado profundas más allá del portugués, las playas y el surf. He tenido la suerte de nacer en una familia espectacular que siempre ha tenido como prioridad la felicidad de sus hijos, pero enseñándonos el valor de las cosas. La verdad es que mis padres son el mejor ejemplo de vida que he tenido.

 

Dinos algo sobre tu adolescencia…

No sacaba muy buenas notas en el colegio, sólo empecé a estudiar de verdad el último año de bachillerato para entrar en una carrera como arquitectura, que pedía una nota de corte bastante alta. Creo que era un poco vago y pasota en general. Me lo pasé bien en el colegio, la verdad es que entre los 16 y los 20 años salí mucho, pero creo que me portaba bien, en general… No tuve ninguna experiencia de emprendimiento ni nada parecido en esta época, la verdad es que no era de esos amigos que eran emprendedores desde niños y organizaban las fiestas o hacían compra-venta de cromos para ganar dinero. Tampoco me interesaba demasiado el tema social, fue una sensibilidad que desarrollé después, yo creo que la primera vez que estuve de voluntario en Perú, a los 20 años. Aquel verano me cambió la vida de una forma sigilosa. No es que me transformase de un día para otro, seguí saliendo y haciendo las mismas cosas después, pero fue un germen que empezó a fructificar en más y más experiencias posteriores.

 

Dinos algo sobre tu presente…

Trabajo demasiado. Mi gran reto en el presente es equilibrar todos los aspectos de mi vida, ser capaz de hacer algo de deporte, de pasar tiempo con mi familia, con mis amigos y con mi novia sin dejar de echar muchas horas en AUARA, que ahora las requiere. La verdad es que nos hemos puesto un horario de salida a las 19h, pero no solemos cumplirlo. ¡Tenemos que mejorar en conciliación! Pero a pesar de esto, creo que soy un gran afortunado por el trabajo que tengo, no puedo pedirle más (bueno, en algún momento espero que me pague un mínimo sueldo). Entre todo el ruido y el estrés, tengo el gran privilegio de acostarme por las noches con la alegría de saber que hago lo que más me gusta.

 

Dinos algo sobre tu futuro…

Lo único que puedo decir es que cada día me preocupa menos. La verdad es que antes hacía muchos planes de futuro, me proyectaba mucho, me ponía metas y objetivos y vivía mucho pensando en lo que tenía que venir. Ahora ya no tengo tiempo para pensar en el futuro… No, es broma, pero es verdad que he dejado de preocuparme tanto por él. Hay que tener siempre una visión, pero creo que es importante centrarse en el presente, disfrutarlo, sacarle el máximo partido y darle sentido a cada día. Pienso mucho que hay que vivir como si pudieras morir en cualquier momento (en el sentido positivo), y darle todo el sentido posible a cada hora que pasa. No hablo de hedonismo, hablo de sentido trascendente. Es un pequeño acto de fe, llenando de sentido el presente, seguro que el futuro lo tendrá también, aunque a veces parezca que hay decisiones que son inconscientes o irresponsables. Trabajar 3 años en AUARA podría haber parecido una irresponsabilidad con una perspectiva pragmática de futuro, pero es una de las mejores decisiones de nuestra vida.

 

¿Qué piensas de la “VIDA”?

¡Es la pregunta más difícil de la historia! Pienso que la vida puede tener sentido o carecer de él en la medida en la que nos esforcemos por dárselo. Creo también que vivimos en un mundo que ha eliminado o frivolizado nuestra dimensión espiritual, y eso es muy peligroso porque no sólo nos hace más manipulables, sino más infelices. La vida está para dar AMOR, y si entendemos bien el significado de esta palabra, basta con “amar y hacer lo que quieras”.

 

Ahora hablemos de AUARA… ¿qué es AUARA?

AUARA es una empresa social, es decir, una empresa que existe por y para tener un impacto social positivo. Vendemos una marca de agua mineral basada en valores sociales y medioambientales. Invertimos el 100% de nuestros dividendos en proyectos para llevar agua potable a personas desfavorecidas, y somos la primera marca de agua de Europa en fabricar nuestras botellas con un 100% de material reciclado.

 

¿Cuándo y por qué nace el proyecto?

AUARA nació en 2015, cuando yo, Pablo Urbano y Luis de Sande, tres amigos curtidos en nuestra experiencia en ONG’s tras varios años viajando a países que sufren pobreza extrema y con un gran bagaje profesional en diferentes campos, nos dimos cuenta que el agua es la base para un correcto y positivo desarrollo de la sociedad: si los niños tardan más de 6 horas al día en ir a buscar agua para sus familias no tienen tiempo para ir al colegio; sin agua saneada, los hospitales no serán capaces de mantener las medidas de higiene necesarias para atender a los pacientes, etc. El acceso a agua limpia supone un cambio esencial en la vida de millones de personas.

 

Háblanos del “aquí y ahora” de AUARA

Aquí estamos en nuestra oficina, en Chamberí, un espacio pequeño pero agradable que compartimos con las ONG Kubuka y Soñar Despierto. Somos un total de unas 12 personas entre empleados y voluntarios, y tenemos un ambiente genial, ¡la verdad!

Ahora mismo estamos inmersos en la campaña comercial más importante del año, previa a verano, que es la época más alta de venta de agua. Nos pasamos el día mandando emails, llamando y yendo a reuniones para hacer clientes, para que cada vez más restaurantes, tiendas, hoteles, supermercados y empresas, tengan y consuman AUARA, y conviertan sus consumos de agua en una acción con impacto social y medioambiental positivo.

El año pasado, vendimos en nuestros primeros 4 meses de vida unas 250.000 botellas, y este año hay que multiplicar esa cifra por 10. Además, entre septiembre y diciembre terminamos dos proyectos sociales, un pozo en un cole de Benín y unos baños para familias con VIH en Camboya. Ahora estamos inmersos en otros 3 proyectos en Camerún, Haití y Congo, y esperamos que sean algunos más durante el año. Los proyectos son nuestra gasolina, nuestra meta infinita.

 

Ahora háblanos del mañana… ¿cuál es vuestra meta?

Los proyectos, claro está, tener un gran impacto social en la vida de personas que viven en tal pobreza que no tienen ni siquiera agua. Pero también tenemos objetivos como empresa ambiciosos. Tenemos que demostrar que el modelo de AUARA funciona, que se puede ser una empresa 100% social y ser competitivos, tener mercado y funcionar en el largo plazo. También tenemos el reto de mejorar año a año nuestra política medioambiental y cada día ser más sostenibles. Queremos seguir innovando y seguir siendo una referencia en este sentido, y ya tenemos varias iniciativas en proyecto. Y, por último, aspiramos a tener una empresa que no sea social sólo por lo que hacemos con nuestros beneficios, sino porque generemos empleo de calidad y trabajadores felices con su trabajo.

 

Según vuestra experiencia, ¿es difícil conseguir capital inversor para un proyecto en España?

Es difícil cuando eres desconocido y no tienes un modelo probado. Conseguir capital semilla es un gran reto, porque en general hay bastante aversión al riesgo, y hay poca gente dispuesta a invertir en ideas. Creo que esta es la fase más complicada a la hora de buscar financiación.

 

¿Qué recuerdos tienes del primer mes de vida de AUARA?

Recuerdo que éramos un poco más jóvenes y mucho más ingenuos. Nos creíamos que las cosas eran muy fáciles, y menos mal, porque si hubiéramos sabido lo difícil que iba a ser igual nos hubiéramos echado atrás. Por suerte, no teníamos ni idea. Fue Luis el que le puso un poco de cabeza, porque Pablo y yo no teníamos prácticamente experiencia en nada parecido.

 

¿Cuál ha sido hasta hoy el mejor día de la “historia” para vosotros y por qué?

Para mí, el día que llegué a Tamarou, en Benín, y vi a los niños del colegio sacando agua del pozo que habíamos construido con Manos Unidas. Fue el día que dio sentido a casi 3 años de trabajo.

 

¿Qué ha sido o está siendo lo más difícil hasta el día de hoy?

Todo ha sido bastante difícil. Por ejemplo, la parte industrial. Desarrollar una botella de base cuadrada y en material 100% reciclado ha supuesto introducir variables nuevas en las líneas de producción, y nos ha costado varios meses conseguir que funcione. En teoría íbamos a lanzar AUARA a principios de 2016 y se nos retrasó hasta agosto/septiembre.

También, los primeros meses de penetración comercial fueron bastante duros. Nadie nos conocía, y a la gente le cuesta mucho apostar por algo de lo que no ha oído hablar.

 

Pablo Urbano, Ana Terrado, Antonio Espinosa y Luis de Sande

 

Explícanos la importancia del equipo humano en un proyecto como AUARA

Es lo más importante. No sólo es importante tener a grandes profesionales que sean buenos en lo que hacen, sino que hay que conseguir formar un equipo que potencie las virtudes de cada uno y supla también las carencias. Todo ello, manteniendo un gran ambiente, que es lo que saca lo mejor de cada persona. Todas las personas que trabajan en AUARA podrían cobrar un sueldo mejor en otra empresa, pero están aquí porque les llena su trabajo. Por eso es especialmente importante hacer que todo el mundo esté feliz y motivado con su trabajo diario.

 

Ahora explícanos la importancia de la tecnología en un proyecto así.

Todo es tecnología, no sólo la parte digital. Tecnología son las máquinas que fabrican nuestras botellas, los sistemas de reciclaje que nos proveen de la materia prima, los camiones que las transportan… Y en el entorno digital, los software de CRM, las bases de datos inteligentes que nos ayudan a optimizar la logística, la web, las RRSS. Tenemos poca capacidad de publicitar AUARA en medios tradicionales, así que usamos mucho el entorno digital.

También hay tecnología en los proyectos sociales, aunque es más rudimentaria generalmente. En este punto buscamos la sencillez y la fiabilidad a largo plazo, evitando el mantenimiento en lo posible.

 

¿Qué has aprendido con AUARA y sabes que puede servirte para futuros proyectos?

Paciencia. Es fundamental para emprender, y más para gente joven como nosotros que estamos acostumbrados a la inmediatez. Y muchas cosas más, ¡pero no podría resumirlo todo aquí!

 

Para terminar, ¿crees que para el emprendedor español es difícil hacerse un “hueco” fuera de nuestras fronteras? ¿Por qué?

Para cualquier emprendedor, la internacionalización es un reto. Es complicado conocer las costumbres y cultura del nuevo público al que nos vamos a dirigir y es complicado también coordinar los recursos necesarios que vamos a necesitar para lanzarnos en otros países, los mensajes etc. No obstante, si cada vez vivimos en un mundo más global donde la tecnología elimina las fronteras ¿Por qué ponérnoslas nosotros?...

 

En ynicio nos interesa todo lo que ayude a aprender y creemos que todos podemos aprender de todos, pero sobre todo creemos en las personas. Personas como tú son las que hacen esto posible y convierten sueños en realidad. Nuestro más sincero agradecimiento por aportar tu granito de arena en nuestro ynicio. Mucho ánimo y éxito Antonio.



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